Curro, una vocación desde el seno materno

El mes de julio pasado estuve unos días de vacaciones en nuestra comunidad trinitaria de Algeciras. Uno de los días me comentó Curro: “mañana fumigan toda la casa, lo pasamos fuera, nos vamos la comunidad, el equipo de Prolibertas y todos los acogidos a la playa a pasar un día de convivencia”. Estando en la playa, después de comer le dije de irnos los dos a tomar un café a un chiringuito que había por allí a charlar un rato. Respuesta: “No, no. Estamos todos los de casa juntos, yo tengo que estar con los acogidos”.

Perdón por comenzar así una presentación de nuestro hermano, pero refleja lo que es la vocación trinitaria que despertó en él desde muy joven.

Francisco Jesús (el p. Curro) nació en Algeciras y siendo muy niño la familia se trasladó a vivir al barrio de San José Artesano. En su parroquia, la Santísima Trinidad, vivió su fe desde pequeño. Allí hizo la Primera Comunión y comenzó a participar en los grupos parroquiales, en especial en la Cofradía del Cristo de las Tres Caídas y María Santísima de la Trinidad. En ella se involucró bastante en el grupo joven, con el que también participó en las catequesis para el sacramento de la Confirmación.

Después de recibir este sacramento se fue introduciendo cada vez más en las actividades parroquiales, siempre acompañado y apoyado por su familia, en especial, por su madre. Grupos de PJV, arreglos de la iglesia, acólito y costalero de su hermandad y de otras de la ciudad y Tarifa. Al cumplir los dieciocho años comenzó a participar en la Pastoral Penitenciaria y en los retiros promovidos por los Jóvenes Trinitarios.

También inició en esos años su discernimiento vocacional.

Su experiencia de Postulantado la vivió en Granada, donde volvió para los estudios de Filosofía y Teología, después de realizar el Noviciado en Antequera. Compaginó dichos estudios con todas las actividades pastorales propias de la Familia Trinitaria, incluso con experiencias misioneras en Marruecos y en la India. Fue en la ciudad de la Alhambra donde realizó su Profesión Solemne en la Orden de la Santísima Trinidad y los Cautivos en 2016.

Participó en el curso formativo del APPS en Roma y perteneció a las comunidades de Valdepeñas y Madrid-Aluche. Se ordenó Diácono en el Santuario de la Virgen de la Luz y, en Algeciras, en su parroquia de la Santísima Trinidad, recibió el Orden Sacerdotal el año 2019.

Desde que pertenece a la comunidad de Algeciras ha convertido la Casa de la Trinidad de la ciudad en un referente en todo el Campo de Gibraltar del carisma trinitario y su vivencia, trabajando día y noche por darlo a conocer: devociones a la Virgen del Buen Remedio, al Redentor y a los santos trinitarios (en especial san Simón de Rojas), buen hacer en las propuestas parroquiales, servicio incansable a los más vulnerables, sobre todo, pero no solo, como responsable de Prolibertas y de la casa de acogida Marcos Criado.

Acabo esta semblanza vocacional como la empecé, en personal.

Conocí a Curro cuando él tenía quince años. Hoy, con algunos años transcurridos, encuentro a la misma persona… más madura, por supuesto. Igual que entonces es sano y transparente, emprendedor y organizado, afable y amable, atento y sacrificado. Siempre en contemplación de la Santa Trinidad y de los cautivos y pobres. Me viene la idea de que la vocación trinitaria la recibió “desde el seno materno” y cada vez la pone más en práctica. Así es de espontánea e interiorizada su identidad trinitaria. Así es su estilo, natural y simple, de vida trinitario.

Manuel Cánovas

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