Sergio García, una vocación profunda
Sergio es un religioso con una vocación muy profunda, alimentada desde su infancia por el carisma trinitario. Proveniente de una familia católica practicante, tiene una hermana y un hermano. Su inteligencia se combina con una inocencia evangélica, y sabe testimoniar su fe con mucha alegría en este mundo lleno de mentiras, rechazos y desesperanza.
Nació y creció en Alcalá la Real, en Jaén, donde mantuvo una relación muy estrecha con las monjas trinitarias y su parroquia. Cuando habla de su infancia y de sus primeras experiencias de fe, siempre transmite una ilusión y un convencimiento muy fuerte, que continúan alimentando su vocación hasta hoy.
Tuve la suerte de convivir con él en Granada durante el periodo de formación; él pertenecía a una promoción tres años anterior a la mía. Entre las cualidades que más me impresionaron de Sergio están su devoción mariana y su talento artístico. Recuerdo una anécdota que me impactó mucho: ambos íbamos los fines de semana, junto con el capellán Aurelio, a la prisión de Albolote para acompañar a los internos y animar las celebraciones. Una noche, antes de ir a celebrar la misa dominical, Sergio estaba en medio de un período intenso de exámenes en la facultad, pero tuvo la idea de llevar una imagen de la Virgen María para el tiempo de Adviento. Pensé que ya era tarde para crear algo en una noche que fuera suficientemente digno para la prisión, pero Sergio se dedicó a ello durante toda la noche. Elaboró un cartel de grandes dimensiones, dibujando una imagen de la Virgen tan hermosa, con una idea que nunca había visto antes: dibujó a la Virgen en cinta y le agregó una pequeña puerta en su vientre, que se podría abrir el día de Navidad para revelar al Niño Jesús. A la mañana siguiente, antes de partir hacia la cárcel, me mostró esta obra impresionante en su habitación, que había quedado hecha un caos por todo el trabajo y los materiales que utilizó.
Sergio tuvo una formación específica en pastoral juvenil en la universidad salesiana de Roma y después se ha mostrado muy activo e implicado en la pastoral juvenil y vocacional en nuestra provincia. Su entrega, esfuerzo y motivación siempre fueron ejemplares, aunque a menudo se enfrentaba a retos difíciles que sabía admitir y compartir con los hermanos. Para Sergio, lo importante era motivar a los jóvenes y transmitirles el maravilloso y liberador mensaje del Evangelio. En esto, era capaz de adoptar cualquier rol, como animador o incluso actor, dejando de lado su estatus de sacerdote trinitario para convertirse en un simple instrumento al servicio del mensaje que deseaba transmitir.
A lo largo de su vida, Sergio ha tenido la oportunidad de participar en un amplio abanico de campos pastorales en nuestra provincia. Además de la pastoral juvenil y vocacional, ha trabajado como capellán de prisiones, como párroco, con las cofradías, en Prolibertas y en la familia trinitaria. Actualmente, ha sido nombrado ministro por segunda vez y es consejero de nuestra provincia. También dedica tiempo a acompañar plenamente a nuestro hermano Paco en dondequiera que esté. La dedicación y el cariño que muestra hacia él es, para mí, uno de los gestos más hermosos que se pueden contemplar en un hermano.
¡Gracias, Sergio!
Antonio Elverfeldt