Manolo García, Trinitario hasta la médula

Me sorprendería mucho si a día de hoy, no has tenido la oportunidad para poder hablar, reír, cantar, orar, bromear, disfrutar… un rato, con Fr. Manuel García, cariñosamente (Manolillo)

Nuestro hermano, nació hace poco más de 40 años en Villanueva del Arzobispo (Jaén). Compartía conmigo hace tiempo, la gran suerte de haber crecido y vivido en un entorno profundamente marcado por la tradición religiosa en su hogar, y que, desde temprana edad, se sintió atraído por la vida religiosa, lo que lo llevó a ingresar a la Orden Trinitaria muy joven.

Su etapa formativa la vivió en Granada, fue rigurosa y profunda, lo que le permitió madurar rápidamente en su vida religiosa y ser Ordenado Sacerdote años más tarde en su querido pueblo, bajo la mirada de la Virgen de la Fuensanta, cuya devoción y cariño a la Madre siempre pregona y lleva en su corazón, como buen hijo.

Trinitario hasta la médula, lo veo y noto alegremente sumergido en los principios de nuestra espiritualidad trinitaria, que pone énfasis en la caridad, la libertad y el amor a Dios y al prójimo. Estos valores se han convertido en el núcleo de su ministerio, su cercanía, empatía y profunda espiritualidad están siendo elementos claves en su labor pastoral, permitiéndole llegar al corazón de aquellos a quienes sirve.

Pocos trinitarios conozco tan amantes de nuestros santos y beatos. Entiendo que la vida y el ejemplo de estos trinitarios le han proporcionado a Fr. Manuel una fuente constante de fuerza y motivación, impulsándolo a seguir adelante con su misión de evangelizar y servir, sin importarle las dificultades.

Sé de buena tinta que ha tenido siempre un impacto notable por aquellas comunidades por donde ha pasado, ejerciendo una verdadera labor pastoral con dedicación y entusiasmo, dejando huella y bonitos recuerdos. Creo que tiene bien pateados todos los conventos trinitarios de Andalucía, con su arte y espontaneidad se lo rifarían en otros lugares.

Desde hace cuatro años ejerce su apostolado redentor en Córdoba. Actualmente, es el Párroco y cuando nos vemos, comparte con ilusión las iniciativas que tiene para seguir revitalizando la vida religiosa de la parroquia, es una caja de sorpresas que está haciendo mucho bien. Me fascina ver la gran habilidad que tiene para conectar con personas de todas las edades. En un contexto en el que muchos jóvenes se sienten alejados de la Iglesia, el Fr. Manuel ha sabido encontrar la manera de atraerlos a la fe, mostrándoles que el mensaje cristiano es tan relevante hoy como lo fue hace siglos. Su enfoque pastoral se basa en la cercanía, el diálogo y la comprensión, lo que le ha permitido establecer relaciones profundas con sus feligreses.

Podría contar muchas cosas más de Fr. Manuel, pero quiero dejar la puerta abierta, la misma que él tiene para que puedas conocerlo en persona si aún no has tenido la dicha. Al fin y al cabo, todo esto es una prueba más de lo emocionante que resulta seguir a Jesús en la vida religiosa como trinitario.

Gracias hermano, tu vida es un reflejo del amor de Cristo, y tu testimonio nos invita a vivir nuestra vocación con el mismo fervor. Que Dios Trinidad te bendiga y te siga acompañando en todos los caminos que aún te esperan.

Alejandro Venero

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