Aurelio Gil, hermano que construye comunidad

El hermano Aurelio Gil nació en el seno de una familia sencilla en Alcañizo, un pequeño pueblo de la provincia de Toledo, muy cerca de la ciudad de Talavera de la Reina. Como muchos de nosotros, Aurelio empezó a forjar su vocación trinitaria en los seminarios menores que la antigua Provincia de España-Sur tenía por la geografía de la España meridional. Su noviciado lo realizó en la casa de Antequera y los estudios de Teología en la Facultad de Teología de Granada. Fue ordenado sacerdote el día 22 de diciembre del año 1983.

El recorrido apostólico de Aurelio ha sido muy movido y variado. Comenzó como profesor y director en diferentes etapas en los colegios de Valdepeñas y Madrid-Aluche. Demostró su capacidad organizativa y de trabajo en equipo tanto con los profesores como con los religiosos de ambas comunidades implicados en la enseñanza. Siempre cercano a los compañeros de trabajo y al alumnado, pues muchos antiguos alumnos lo recuerdan con cariño, destacando sus fantásticas clases de inglés y sus partidos de futbito por las tardes en el patio del colegio. También fue director del Seminario Menor de Valdepeñas, cargo que llevó con mucha seriedad y responsabilidad junto con algunos hermanos de la comunidad. Me consta que formaron un gran equipo dando calidad humana, cristiana y trinitaria al Seminario.

Con el paso de los años Aurelio optó por el cambio de apostolado y se incorporó al mundo de la Pastoral penitenciaria. Ha sido capellán en las prisiones de Granada, Sevilla y Córdoba, y actualmente es capellán en la prisión de Algeciras. Una intensa labor de acompañamiento personal y espiritual tanto a los internos, en los diferentes centros penitenciarios, como a los familiares. Aurelio ha demostrado una sensibilidad especial por los más necesitados de la cárcel y sus familiares, cargando, como capellán, muchísimas historias de hombres y mujeres destrozados por circunstancias adversas en sus vidas. Él, desde la discreción y la cercanía, procura hacer el bien a quien se lo pide, siempre buscando lo más beneficioso para la persona que le solicita ayuda. Aurelio me ha contado situaciones personales y familiares de presos que te parten el corazón.

En su etapa de conventual de la casa de Córdoba, ha sido párroco durante seis años, compartiendo la pastoral parroquial con la pastoral penitenciaria. Horas y horas de despacho, y muchas acciones sacramentales, sobre todo bautismos y bodas. Ha colaborado muy estrechamente con el grupo de caritas parroquial, acompañando y ayudando en los diversos servicios que la caritas de Córdoba realiza. En la Hermandad del Rescatado de Córdoba ha dejado un buen recuerdo después de los nueve años como consiliario de esta Hermandad. Ha sido un buen consejero y acompañante espiritual para los muchos devotos que el Rescatado tiene en la ciudad califal.

En el plano personal Aurelio es tranquilo, sereno, trabajador, muy servicial, sabe escuchar y dar un consejo breve pero certero. Buen compañero y buen hermano, haciendo fácil la vida comunitaria y dando siempre opiniones constructivas. Se siente muy trinitario, teniendo muy claro en su vida que la humildad y la sencillez son las señas de identidad de un buen religioso trinitario. Tiene dos grandes pasiones en su vida que no las puede disimular: es un seguidor acérrimo del Real Madrid, con una memoria increíble para recordar partidos pasados y resultados y goleadores de muchos años atrás, y es un enamorado de la lengua y la cultura inglesa, no en vano lleva más de 30 años pasando sus vacaciones de verano en Londres, donde tiene un montón de amigos que le aprecian y le respetan. Creo que parte de la cultura inglesa ha dejado huella en Aurelio, pues su honestidad y su amabilidad o buenas formas las ha adquirido de su familia y en parte también de su abundante estancia en Londres.

Aurelio es un buen hermano y una buena persona que muchas veces, desde el silencio y la discreción, construye comunidad y fraternidad. Por las casas que pasa deja buenos amigos y recuerdos, y en la ciudad de Córdoba ha dejado amigos que lo aprecian y lo recuerdan con mucho cariño. Damos gracias a Dios por la presencia de Aurelio en nuestra Orden Trinitaria.

José Luis Obispo

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